Iba a pasar a su lado e iba a hacer lo que tendemos a hacer todos cuando nos cruzamos con un discapacitado, hacer como que no le hemos mirado, como que no le hemos visto, sabiendo ellos que les vemos perfectamente, pero pensé que me había alegrado tanto que se lo tenía que agradecer de alguna forma… así que le imité: sonreí y… me sonrió!. Realmente no sé que pensaría, pero lo que sé es que le agradezco ese momento porque me recordó que hay que disfrutar de todo lo que tenemos a nuestro alcance, grande o pequeño, valioso o no, una persona, un atardecer, una flor, una estrella y sonreír pues la alegría es contagiosa.
Espero que esta entrada no haya ofendido a nadie, solo quería expresar lo que hacen estas personas por los demás tanto discapacitados como no discapacitados, las personas que saben disfrutar con cada sorbo de vida con cada sol o cada gota de lluvia. Sonríe y sonreirán. Fuerza una sonrisa por fuera, lograrás sonreír por dentro.