sábado, 14 de mayo de 2011

Pequeños detalles...



Demasiado tiempo sin escribir, lo sé... Pido disculpas, y espero que sepáis que no es por falta de ganas sino de tiempo...



Hoy me gustaría compartir con vosotros uno de esos hechos y anécdotas que te alegran el día, y que quizá leas en algún e-mail y digas "¡Oh, qué bonito!", pero que pienses que eso nunca te ocurriría a tí...



Esta semana ha sido por unas cosas y otras bastante dura y complicada, y este hecho me hizo darle un pequeño giro...



Yo llegué a la universidad, corriendo, creía que iba a llegar tarde, y rápidamente para empezar a trabajar cuanto antes me acerqué a la biblioteca a alquilar un ordenador portatil para poder hacer mis tareas.



En eso, mientras el hombre encargado de esto al otro lado del mostrador iba en busca del ordenador para entregarmelo debió notar en mi cara o en mi expresión esa tensión y agobio que yo llevaba dentro ese día,...no sé como lo hizo en realidad, porque yo no era consciente de que mi cara estuviese siendo un espejo tan claro, pero por lo visto...sí.



Esta persona me miró, me sonrió y sacó una gran piruleta roja con forma de corazón y me la tendió diciéndome : " Ten, para que se te endulce la tarde" y no dejó de sonreirme y transmitirme paz con su mirada en lo que duró ese momento...



Fue un regalo que yo necesitaba en ese momento, y estaré por este pequeño, pero en realidad GRAN gesto siempre agradecida...

jueves, 17 de marzo de 2011

Siempre hay una razón...

Llevo ya varios días abriendo nuevas entradas que al final por falta de tiempo o de inspiración se quedan siempre en el cajón del olvido. Tenía una historia, a la que algún día encontraré final, e incluso algo de poesía. También había pensado escribir sobre lo que la semana pasada ocurrió en la capilla de la Universidad de Somosaguas, pero seguro que ya hay bastante dicho sobre el tema, así que he decidido compartir mas alegría que tristeza y, para ello, nada mejor que este vídeo, que me ha dejado impresionada.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Seré maestra...


Cuando digo que soy maestra de infantil, la gente, en general, responde con un ¡AH!, tan soso que te gustaría exclamar:¿Dónde más podría atar lazos en el pelo, ajustar cinturones, y ver desfiles de moda a diario?.¿Dónde aunque siempre me vista de la misma manera me dirán q mi vestido es el más bonito?¿En qué sitio, sino allí, me abrazaría un apuesto jovencito y me dirá q me quiere?¿Dónde eres tan importante que le has de limpiar los mocos a la estrella del desfile?¿En qué otra parte olvidaría mis penas porque tengo que atender tantos arañazos, cocos y corazones afligidos?¿Quién recibe más flores que yo?¿Dónde más podría guiar, en la escritura de las primeras letras, una manita que quizá algún día escriba un libro?¿En qué otro lugar recibiría el regalo de sonrisas?¿En qué otro sitio me haría un retrato grratis?¿En qué trabajo cuando faltas dos días te reciben con los brazos abiertos?¿Dónde puedes ver en primera fila la ejecución de grandes obras de arte?¿Dónde conservaría el alma joven, sino con un grupo cuya atención es tan efímera, que siempre debo tener a mano una caja de sorpresas?¿En qué otro sitio derramaría lágrimas porque hay que dar por terminado un año de relaciones felices?Me siento grande trabajando con pequeños.Espero que algún día lleguemos a ser grandes maestras/os.



Creo que cada vez lo tengo más claro... :)

domingo, 20 de febrero de 2011

Algo para pensar...


Hoy me han contado una historia que ya había oido con anterioridad, pero que ha conseguido de manera especial hacerme pensar...

El relato era acerca de una señora que un día tuvo que viajar a Madrid desde Sevilla, donde ella residía; pero resultó que ese día llegó tarde a la estación y perdió el tren.

Preguntó entonces cuando pasaba el siguiente, y así tras haberse comprado una bolsa de patatas y un refresco se sentó a esperar pacientemente a que viniera el próximo tren que podría llevarla a su destino.

Estando en la sala de espera se dispuso a leer para pasar el rato de un modo más ameno. Cuando al otro lado de la mesita que separaba su sitio del de al lado se sentó un chico joven.

Mientras ella leía iba comiendo las patatas hasta que vió con asombro como aquel chico la miraba sonriente y cogía de su bolsa también.

Ella no daba crédito y cada vez lo miraba más y más extasiada y más y más furiosa y pensaba para sus adentros: "¿Cómo será capaz de tener tanta cara dura de estarse comiendo mis patatas?"....Y así hasta que se fue terminando la bolsa y ya sólo quedaba la última patata.

La mujer pensó para sus adentros "¡Ya sería el colmo que también se la comiera!" . Ya no cabía en sí de la indignación cuando vio al joven coger esa última patata sin dejar de sonreirla y partirla en dos, dándole a ella la mitad.

Ya llegó la hora de subirse al tren, y al ir a entregarle el billete al revisor, aquella señora metió la mano en su bolsillo y...¿Cuál fue su sorpresa?...Ahí estaba su bolsa de patatas, exactamente en el lugar donde ella la había guardado.

Aquel joven muchacho le había dado una lección: ella había sido la que le había estado quitando aquellas patatas que él había comprado, y mientras ella cada vez estaba más y más enfadada pensando que era al contrario, el chico no había dejado de sonreirla y de compartirlas con ella hasta el final.


Quizá os parezca algo muy anecdótico, pero en realidad se asemeja en cierta forma a un gran número de situaciones con las que nos encontramos día a día y a las que es fácilmente aplicable esta filosofía de vida.

Espero que os haya gustado y os haya ayudado al menos un poquito.

domingo, 6 de febrero de 2011

Disfruta y los demás lo harán contigo

El otro día me crucé con un discapacitado que iba por la calle en su silla de ruedas eléctrica. Cuantas personas así me he cruzado. Esta vez era diferente. Hacía un día precioso y ese hombre lo estaba disfrutando y lo hacía de tal forma que sonreía embelesado. Miraba al cielo, a la gente y se sonreía, no se que pasaría por su cabeza, pero parecía absorberlo todo con su mirada, realmente me alegré, esa sonrisa hizo que mi ánimo a pesar de estar ya levantado se levantase aún más.

Iba a pasar a su lado e iba a hacer lo que tendemos a hacer todos cuando nos cruzamos con un discapacitado, hacer como que no le hemos mirado, como que no le hemos visto, sabiendo ellos que les vemos perfectamente, pero pensé que me había alegrado tanto que se lo tenía que agradecer de alguna forma… así que le imité: sonreí y… me sonrió!. Realmente no sé que pensaría, pero lo que sé es que le agradezco ese momento porque me recordó que hay que disfrutar de todo lo que tenemos a nuestro alcance, grande o pequeño, valioso o no, una persona, un atardecer, una flor, una estrella y sonreír pues la alegría es contagiosa.

Espero que esta entrada no haya ofendido a nadie, solo quería expresar lo que hacen estas personas por los demás tanto discapacitados como no discapacitados, las personas que saben disfrutar con cada sorbo de vida con cada sol o cada gota de lluvia. Sonríe y sonreirán. Fuerza una sonrisa por fuera, lograrás sonreír por dentro.

martes, 1 de febrero de 2011

Creer

Pienso que es una de las cosas más importantes de la vida, y no hablo de creer en el sentido religioso de la palabra, sino que hablo de la capacidad que tenemos de creer en la gente.

Esta capacidad da alas a quien parecía no tenerlas y le permite avanzar hacia sus mayores miedos porque se siente apoyado por alguien. Por eso… que importante es saberse apoyado, saber apoyar y saber dejarse apoyar.

No tiene porque ser una ayuda material, es un “saber que estas ahí”, eso da fuerzas para seguir adelante, porque cuando te hundes sabe acudir y levantarte porque cuando te levantas te acompaña y porque cuando las cosas se ponen feas sigue ahí.

Es un creer que hace que la otra persona crea en sí mismo y tenga la confianza suficiente de lanzarse a por sus metas en la vida. Que importante es en la enfermería, por ejemplo apoyar al paciente y no sólo con palabras, sino interesándote por él, haciendo que sepa que todo va a ir bien y que sino va bien estamos ahí para ayudarle, que le entendemos y que… estamos ahí, que no está solo. Eso saca a cualquiera de un agujero porque... ¿qué hay peor que sentirse solo? Claramente no vamos a apoyar locuras cuando las haya les sacaremos de ellas pero ese creer en el de enfrente le ayuda a avanzar.

En fin, esta entrada lo que viene a decir es que en gran parte las personas salen adelante por todo el apoyo que tienen detrás y por ello quería dar las gracias a las personas que han estado a mi lado… y animaros a todos a estar al lado de los demás, que es donde mejor se está.